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Los enigmas alrededor de la isla de Pascua han provocado la redacción de cientos de escritos acerca de sus orígenes y sus mitos. Pero hasta el momento no se han podido
desvelar
del todo los misterios de esta isla.
Lo que sabemos con seguridad es que es la más oriental de las islas polinesias y que fue descubierta por el marino holandés Jacobo Roggeween durante la Pascua de Resurrección en 1722. De ahí que se le conozca actualmente como La isla de Pascua.
Roggeween encontró la isla casi devastada por la erosión, la sobrepoblación y las luchas internas. En esa época
convivían
en en el mismo territorio dos etnias antropológicamente diferentes: una de estatura media-baja y piel morena y la otra un poco más altos, con
rasgos
indoeuropeos y de piel más clara.
Una de la mayores sorpresas para Roggeween fue descubrir que la isla estaba llena de
descomunales
bloques de piedras volcánicas que representaban una cabeza o a un torso humano. Estos gigantes de piedra son conocidos como "moais".
¿Quiénes eran sus habitantes?
Según la historia ,está es la única isla que se salvó de una catástrofe que destruyó al resto del archipiélago al cual pertenecía.
La leyenda cuenta también que siete navegantes, siguiendo instrucciones de su rey y de un vidente llegaron a la isla con el fin de producir
ñame
y establecerse en ella. Dos de ellos traían un moai y un collar de madreperlas que escondieron antes de abandonar la isla. Sólo uno decidió quedarse.
A lo largo
de la historia, la isla de Pascua ha recibido otros nombres tales como Te Pito o Te Hemua, que significa "ombligo del mundo", y también Mata Kiterage que significa "los ojos que miran al cielo". Antes de su descubrimiento en 1770 y durante la conquista de los españoles, se le llamó San Carlos.
Actualmente 550 figuras de piedra que oscilan entre los 4 y los veinte metros, se encuentran
esparcidas
a lo largo de la Isla de Pascua y
se cree
que fueron construídas en grandes cráteres situados en el mismo centro de territorio
insular.
¿Cómo llegaron hasta allí las esculturas? ¿Cómo las movían? ¿Fueron creaciones extraterrestres o de los dioses polinesios?
A pesar de los intentos por contestar a estas y muchas otras preguntas, el mito de la Isla de Pascua sigue aún sin resolver.
De momento tenemos la fortuna de poder disfrutar de un lugar insólito que seguirá fascinando y aumentando el número de interrogantes.
¿Llegaremos algún día a descubrir el porqué de muchos de estos misterios?
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